Ya lo dijimos en la previa: bromas, las mínimas. Manolo Jiménez lo sabía y sacó casi toda su artillería para derribar el previsible muro rumano, muy bien cimentado, por cierto, por Dan Petrescu, técnico del Unirea Urziceni. Renato, Zokora, Kanouté, Luis Fabiano… toda ayuda era poca para evitar una cena indigesta. Porque a los ‘lobos de Baragan’, apodo por el que se conoce al Unirea en su país, a honrado no les gana nadie.