El Barcelona venció al Getafe, muy superior a los azulgrana en la primera parte, gracias a la salida providencial de Lionel Messi en el segundo periodo, cuando aplacó su rabia procedente de Argentina con una actuación sobresaliente que acabó con las esperanzas madrileñas de mantener el liderato.

Los partidos internacionales parecieron dejar exhaustos a varios de los jugadores del Barcelona. Sobre todo a Messi, que además de un cansancio físico arrastraba un desgaste psicológico importante después de dos derrotas consecutivas con Argentina. Por eso, Pep Guardiola sentó a la estrella azulgrana junto a Dani Alves, Thierry Henry y Andrés Iniesta, éste último bajo de forma tras tres meses de inactividad.