La derrota ante Francia en el primer partido dolió. Y mucho. Pero el frenético ritmo que impone un campeonato del Mundo no da lugar a lamentaciones. España tiene la ocasión de redimirse a las primeras de cambio. Ante Nueza Zelanda, de nuevo en Izmir.
Los oceánicos se presentan en esta segunda jornada del Grupo D tras caer con Lituania de forma clara. Kirk Penney, un anotador compulsivo, es su principal argumento ofensivo. Pero Cameron, quizás su jugador más famoso, ya no es el que aupó a los ‘kiwis’ al cuarto puesto en el Mundial de 2002. Poco más ofrece el próximo rival de los de Scariolo.
Sin margen para dudar
El seleccionador español debe alertar a los suyos de que el exceso de relajación propicia otorgar demasiadas oportunidades al rival. Francia ya se aprovechó de ello. Nueza Zelanda no tiene el potencial de los galos, pero conviene no dar lugar a que intenten demostrar lo contrario.
El camino para levantarse empieza en la fluidez en ataque y ahí Ricky tiene mucho que decir. Buscar a Marc se antoja imperativo y que Navarro asuma más galones, tres cuartos de lo mismo. El banquillo tiene que estar listo para cuando se requiera su ayuda. Urge remediar lo acontecido ante Francia.
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